El GPS y su precisión.

El Control Constante de los satélites geoestacionarios agrega precisión al sistema de posicionamiento global (GPS).

Las orbitas de estos satélites suelen ser muy precisas, pero a fin de mantenerlas así, los satélites deben ser monitoreados continuamente por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, quienes se encargan, por medio de radares muy precisos, de controlar continuamente la altura, posición y velocidad de dichos satélites, en una palabra su evolución orbital.
Los errores en las orbitas se suelen dar por interferencias gravitacionales de cuerpos planetarios como el Sol y la Luna o por la radiación solar que causa presión sobre los satélites. Estos errores suelen ser muy sutiles, pero la exactitud que demanda el sistema GPS exige tenerlos en cuenta.

Para corregir el mensaje, una vez que el Departamento de Defensa ha calculado la posición exacta de un satélite, le reenvían esta información; de esta manera el satélite tiene la capacidad de incluir la nueva posición corregida en su propia lógica y enviar estos datos a los GPS a través de sus señales.

Así que la señal que envía un satélite a un GPS no solamente es un Código Pseudo-Aleatorio con el fin de sincronizar el timing; también incluye datos de navegación con mensaje de información sobre la ubicación exacta del satélite. Con este timing y la órbita exacta del satélite seriamos capaces de concluir que tenemos todos los datos para calcular nuestra posición con exactitud. Sin embargo, existen otros problemas.

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