El GPS puede ser de mucha utilidad para el sector agrario, mediante el mapeo sencillo de zonas geográficas. Puede además ser combinado con la tecnología del Sistema de Información Geográfica (SIG) para obtener información visual específica de determinados puntos del terreno, como por ejemplo un conjunto de hectáreas que cultiva algodón.
Combinar estas dos tecnologías puede ser muy redituable para los Ministerios de Agricultura que aun no lo han implementado. Poniendo la experiencia obtenida en Perú con el algodón en el llamado “Programa de formalización de producción del algodón Tanguis” (y posteriormente a otras variedades como el Áspero, Pima y Del Cerro) se otorgo un incentivo económico a sus agricultores, pidiendo a cambio que formalicen su comercialización, se obtuvo una reducción en los costos mediante el uso de estas tecnologías, ya que debidamente utilizadas se podía obtener en tiempo real la información de quien cultiva, donde lo hace y a quien se les vende.
En Huaral, a 90 kilómetros al norte de Lima en donde casi todos los agricultores son minifundistas, el Centro Peruano de Estudios Sociales, se dedico a reunir información del terreno de cada parcela de esa región mediante la tecnología GPS. Con esto se tuvo conocimiento no solo del área cultivada del valle sino también cuanta tierra estaba cultivada y a que producto se la destinaba, ya que la información recopilada no solo sirvió para mapear el valle, sino que también sus datos se incorporaron al sistema YACU (http://www.huaral.org/) el cual difunde información puntual de las zonas destinadas a cada uno de los cultivos. Esta información es actualizada con la colaboración de las Comisiones de Juntas de Rieg del Valle y es enviada al Ministerio de Agricultura para que puedan seguir dicha información. En la actualidad se pretende llegar a la visualización del sector usando la tecnología del SIG, aunque el proyecto todavía está en proceso.
Gozar de datos confiables de cuanta área es usada por cada cultivo, como rotan, la distancia entre una parcela y otra, es de inestimable ayuda para la posterior planificación, incluso para tratar temas como la asociatividad entre agrarios, ya que parcelas vecinas destinadas al mismo cultivo genera asociatividad entre agrarios y a su vez es generador de una economía de gran escala.